
Arnaud Elissalde
Regards Croisés #1 — Sound and Vision pone en diálogo la fotografía y la música. Si Diego Gil recorre su historia en una conferencia y Simon Arcache la fotografía en analógico, otros dos participantes se encargan del sonido mismo: la DJ Ana Del Amor, que abre el fin de semana el sábado 1 de agosto, y el disquero Patrice Rolle, alias Vintage Vinyl, que lo cierra el domingo 2 de agosto. Aquí van sus dos retratos. Entrada libre, Halle de Gaztelu, Hendaya, del 31 de julio al 2 de agosto de 2026.
Música y cantante antes de convertirse en DJ, Ana Del Amor pone su formación escénica al servicio de un ejercicio distinto: acompañar una exposición en lugar de llenar una pista de baile. El sábado 1 de agosto abre Regards Croisés #1 junto a las fotografías analógicas de Simon Arcache y las portadas de vinilos reunidas para la ocasión.
Su intervención no está pensada como un DJ set autónomo, sino como un acompañamiento de la mirada. Una selección musical que deja tiempo a las imágenes, que instala una atmósfera sin cubrirla nunca, para que el público entre en la exposición con el oído tanto como con el ojo. Es un ejercicio menos espectacular que un set de club, pero más exigente: se trata de sostener sin dominar, de crear una continuidad sonora entre las copias analógicas de Simon Arcache —retratos de músicos de blues del sur de Estados Unidos— y las portadas de vinilos expuestas.
Esa capacidad de ajustar una energía en función de un contexto se la debe a años de escenario. Cantar obliga a leer al público en tiempo real, a intuir lo que una sala espera antes de que lo formule, a saber cuándo empujar y cuándo retirarse. Es esa misma escucha la que traslada aquí, en un marco donde la música debe servir al propósito de la exposición en lugar de imponerse sobre ella.
La elección no es casual. En vez de componer un ambiente neutro, Ana Del Amor bebe directamente de los artistas y grupos representados por las portadas de vinilos expuestas, las reunidas por Patrice Rolle. Su selección se convierte así en una prolongación sonora de la escenografía: los visitantes escuchan, al menos en parte, lo que las portadas expuestas ya les muestran en imagen. Esta forma de hacer dialogar una sesión con una exposición de discos invierte la relación habitual entre el DJ y su público: ya no se trata de construir la energía de una noche, sino de hacer audible lo que los vinilos expuestos solo dan a ver.
Al abrir la jornada, Ana Del Amor fija el clima en el que el público descubrirá el conjunto de la exposición. Una manera discreta pero determinante de hacer de Sound and Vision un evento donde el sonido no acompaña a la imagen como música de fondo, sino que participa plenamente en lo que da a sentir.
Sábado 1 de agosto de 2026, Halle de Gaztelu, Hendaya.
Hay quienes escuchan la música, y quienes la viven. Coleccionista de vinilos ante todo, Patrice Rolle ha hecho de esa pasión un oficio, una escritura y una mirada —tres maneras de decir lo mismo—.
Disquero itinerante bajo el nombre de Vintage Vinyl, transporta sus cajones de salón en salón, de festival en sala de conciertos, de local alternativo en local alternativo, como quien transporta una memoria: la de las portadas, los prensados, las caras B olvidadas. El disco, para él, nunca es un simple soporte. Es un objeto que se mira tanto como se escucha, una imagen y un sonido reunidos en el mismo gesto: el de posar la aguja.
Esa doble atención atraviesa toda su trayectoria. Director de publicación de la agenda cultural anglófona Life 64 de 2003 a 2006, redactor y cronista musical para Freemag, Factotum y diversos fanzines de 2001 a 2021: veinte años buscando las palabras justas para hablar de música.
Tras los platos se convierte en Dj's Psyko Moreno, en radio, en discoteca, en museos y en eventos culturales. Mezclar, para él, tiene menos de proeza técnica que de narración: un set se construye como un relato fotográfico, hecho de subidas, rupturas y respiraciones.
Patrice fotografía también sus viajes y los conciertos, esos instantes en que el sonido toma cuerpo: un rostro bajo la luz de un foco, una multitud suspendida, el cansancio feliz de un músico entre dos temas.
Es precisamente ese diálogo el que Regards Croisés #1 — Sound and Vision pone en juego. La fotografía congela un instante, la música lo hace durar. En Regards Croisés #1, Patrice Rolle aporta la tercera voz del diálogo Sound and Vision. Allí donde Diego Gil recorre la historia de la portada de disco en una conferencia, donde Simon Arcache fotografía en analógico la intimidad de los músicos de blues del sur de Estados Unidos, Patrice hace oír lo que los otros dos dan a ver.
Se encarga de la intervención musical en la clausura del evento, el domingo 2 de agosto de 2026 a partir de las 17h30 —una sesión pensada como una prolongación de la exposición más que como música de fondo—. Una forma de hacer circular, entre las imágenes de Simon Arcache y los visitantes, algo del grano propio del blues que muestran, ese mismo aliento documental, esa misma intimidad entre el artista y el objetivo.
Completa también la escenografía de portadas de vinilos del colectivo Argia ideada para la ocasión: algunas portadas expuestas provienen de su propia colección, la misma que transporta desde hace años bajo el nombre de Vintage Vinyl. El disquero presta así sus portadas a la mirada, mientras el DJ presta su selección a la escucha —dos facetas de un mismo gesto de coleccionista puesto al servicio de la exposición—.
El vínculo entre el sonido y la imagen, explorado desde cuatro puestos distintos: la conferencia de Diego Gil, la fotografía de Simon Arcache y la sesión de DJ —en la apertura con Ana Del Amor, en la clausura con Patrice Rolle—. Una misma materia, cuatro maneras de hacerla resonar.
Del 31 de julio al 2 de agosto de 2026, Halle de Gaztelu, Hendaya. Entrada libre.
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Fotografía y música, las miradas del fin de semana
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